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Publicitar para millennials y post millennials

 

Publicitar para millennials y post millennials |Tus marcas vs El pasito perrón


 

Es probable que nuestra cabeza esté ya atestada del mismo discurso que se ha reproducido una y otra vez a lo largo del siglo XXI: el mundo ha cambiado. Pero, ¿qué tanto hemos asimilado los alcances que tienen las implicaciones de nuestra evolución? Si bien es cierto que hacemos evidente su apropiación en nuestra vida rutinaria, quizá no es tan visible en nuestra vida laboral al momento de analizar la forma y el contenido de su exhibición. No basta con decir que el mundo ha cambiado, sino que es necesario remarcar que la comunicación ha cambiado; cuando nos proponemos emitir un mensaje a las masas que promocione nuestro concepto, hay que tomar en cuenta qué cambios tiene la configuración millennial en la mente de nuestros receptores meta. No podemos diseñar una campaña publicitaria como se hacía en los noventas; la publicidad ha evolucionado.

 

La publicidad debe mostrar al consumidor el primer paso a su cambio trascendental de manera asertiva y, sobre todo, atractiva.

 

Como jóvenes emprendedores, muchas veces, al tener una idea sobre una empresa, diseñamos su concepto con tal profundidad que esperamos que tenga un impacto  trascendental en las personas. Usualmente creemos que el decirle al consumidor que, al comprar nuestro producto, su calidad de vida va a mejorar impresionantemente; esto aparenta mostrar la complejidad de nuestra ideología. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que el hecho de consumir el producto y el hecho de mejorar su vida son los dos extremos en una línea de relaciones y de acontecimientos; entonces, al conectarlos uno al lado de otro, sin un camino en medio, el mensaje se vuelve grandilocuente, la estrategia se muestra contraproducente y denota simple unidimensionalidad en el concepto de la empresa.

¿Cómo resolvemos esto? Simplificando el concepto en una meta más sencilla, al menos para trabajar el material promocional. Apliquemos siempre la ley KISS: Keep it simple, stupid. La publicidad debe mostrar al consumidor el primer paso a su cambio trascendental de manera asertiva y, sobre todo, atractiva. Hay que tomar en cuenta que vivimos en la era de las redes sociales y de la inmediatez, nuestro anuncio va a aparecer aproximadamente cinco segundos en el timeline de nuestro consumidor potencial y si no le interesa lo suficiente va a seguir bajando buscando algo que le interese más. Tenemos que pensar que prácticamente nuestros recursos audiovisuales están compitiendo con los derivados del Pasito perrón y el resto de los videos virales del momento.

 

 

Finalmente, lo que siempre debemos tomar en cuenta es que no hay que tener miedo. Explorar nuevas formas de comunicación es una cuestión de prueba y error. Si tenemos una idea, siempre debemos llevarla a cabo y observar atentamente cuáles fueron las reacciones; después habrá tiempo para enumerar los aciertos y los errores, y así poder perfeccionar la fórmula de nuestra campaña de publicidad. Estamos en un momento en el que la comunicación en las redes es accesible para todo el mundo, así que lo mejor será presentar nuestro material bien pulido para destacar y sacar adelante a nuestra marca.




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