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El zen del community

El zen del community | O el Tao de la comunicación digital

Foto original: Valeriy Khan

Pareciera que establecer relaciones sociales en la era de internet resulta una actividad tan simplificada, tan inmediata como un click aquí, una creación de perfil allá, que de primera mano la idea no sólo encuentra su propia razón de ser en el presente, sino que nos pone de frente, como quien se busca los dedos de las manos, la aparentemente amistosa invitación de pertenecer a una comunidad donde existimos, casi sin haberlo pedido, pero de la que somos parte porque, pues… ¿por qué no?

Y es bajo este consecuente razonamiento que, de pronto, nos vimos involucrados en una burbuja virtual donde extendemos el diario acontecer a través de un monitor, una señal de wifi, o para los más old school un cable Ethernet, que eventualmente no sólo legitimó la existencia de las redes sociales, sino que el usuario las colocó en el lugar privilegiado en el que hoy se encuentran no sólo a nivel consumidor, sino también al grado corporativo, profesional y comercial.

Hoy es común hablar de administración de redes — dígase community management porque, bueno, los vocablos parecen más relevante que sólo decir “me lo paso posteando en Facebook y retwitteando Gifs por dinero” — como una disciplina que se hizo a la marcha y que, créase o no, resulta un poquito más complicado que eso; hecho que aún parece causar ruido a muchos escépticos allá afuera o a noobies con páginas de memes y miles de seguidores con más aire que materia gris bajo la tapa de un seso postmillenial — sin ofender, Dj Memeteca, pero Pepe the Frog no te va a dar ese trabajo en el marketing team de Nike.

 

 

Constantemente bombardeados, primero, por el Blitzkrieg de estados que publican nuestros contactos y, segundo, cegados por la infinita marquesina de publicidad no solicitada que satura nuestros feeds, basta con ser un usuario promedio para sentir el agotamiento que nos imprime sólo revisar nuestras notificaciones, no se diga pasar más tiempo de lo necesario poniéndonos al día con cualquier novedad que se presente única y exclusivamente mediante este canal de comunicación. ¿Cómo lo logran, entonces, los pobres communities para superar la neurastenia y el cansancio físico que significan una vida profesional como administrador de redes sociales para hacer bien su trabajo y no terminar cada tercer día en la oficina del psiquiatra?

 

La creación de contenidos textuales, eslóganes, trending topics y otras incursiones de naturaleza semejante componen el día-día del copywriter, por lo que tener un arsenal de herramientas de consulta  a la mano es un sí o sí, sin excepción ni omisión.

 

Entran los instrumentos de gestión, santo grial de las herramientas digitales para communities, SEOs y copys, pues sin estos muchos de ellos ya hubieran crecido gruesos cordones umbilicales a sus dispositivos. La gestión de redes puede ser de lo más demandante, pues no sólo implica la publicación de contenido original sino que también significa mantener contacto directo con el usuario, vincular un perfil específico con el público objetivo y con perfiles semejantes, además de elaborar reportes cada determinado período de tiempo que se presentan al cliente para demostrar el impacto positivo o no de tal o cual campaña y estrategia.

Sin temor a equivocaciones, la herramienta más popular para este fin es Hootsuite, el gestor de perfiles sociales por antonomasia cuya interfaz facilita mucho el trabajo al momento de cumplir todas las actividades del community; desde programación de publicaciones hasta extracción de datos analíticos, la aplicación es medianamente inclusiva en la medida de que no tienes que pagar forzosamente para emplear sus utilidades más básicas, pero si tus intenciones van más allá de eso quizás tengas que invertir un poco. Y dado que su alcance no abarca todas las redes sociales que tal vez queramos, también existen otras herramientas como Everypost, Buffer, y Sproutsocial, con las que, en conjunto, la parte management del community se agiliza bastante.

 

 

Si el objetivo es posicionar un nombre, como una marca o una empresa, en los resultados que arroja un motor de búsqueda como Google, entonces lo importante es simplificar el análisis lingüístico para producir campos semánticos efectivos con los que el usuario dará con nuestra web o perfil social. Aunque esta actividad está más enfocada al área de sistemas, es útil para el community generar un diagrama de palabras clave y etiquetas para diferenciar nuestros servicios digitales de otros al momento de crear perfiles y evitar confusiones. Al saber esto, servicios como Yoast SEO, Live Keyword Analysis, Google Trends o Keyword Planner dedican plataformas completas al análisis de palabras específicas que colocan a tus sitios o perfiles entre las búsquedas del usuario, cuyos datos permiten planificar una estrategia que garantice exposición y alcance.

La creación de contenidos textuales, eslóganes, trending topics y otras incursiones de naturaleza semejante componen el día-día del copywriter, por lo que tener un arsenal de herramientas de consulta  a la mano es un sí o sí, sin excepción ni omisión. Freedly te ayuda a organizar y catalogar fuentes de consulta; Contentgems y StumbleUpon te mantienen al día con los tópicos que te interesan para producir y Blog Topic Generator te ayuda a pensar sobre qué escribir y cómo escribirlo. A esto, añade un marcador en tu navegador con el diccionario de la RAE y otro a WordReference, si no tienes los recursos físicos — ejem… Memeteca. Ah, y no se te olvide verificar la autenticidad tanto de tus contenidos como los de otras fuentes; es decir, si tienes la sospecha de que alguien te está plagiando, siempre puedes contar con servicios como Plagium, Copyscape y Google Alerts  ¿Más fácil? Imposible.

 

Todas estas utilidades están avaladas por nuestros communities, quienes, desde que las usan, afirman que ya pueden dormir por las noches y han dejado los ansiolíticos de una buena vez.

 

Y para no perder el hilo de todo lo que estamos haciendo, siempre hay que incluir otros recursos que nos ayuden a organizar toda esta maraña de tareas que nos dejan de vez en vez, y dependiendo el día, con dolores de cabeza. Afortunadamente, Google incluye en sus servicios las Apps for Work, que ofrecen desde hojas de procesamiento de texto hasta hojas de cálculo y calendarios, además de brindar las ventajas del trabajo colaborativo en la nube.

Todas estas utilidades están avaladas por nuestros communities, quienes, desde que las usan, afirman que ya pueden dormir por las noches y han dejado los ansiolíticos de una buena vez. Y si tu mamá aún no te toma en serio porque tu trabajo consiste mayormente en estar sentado frente a un monitor, pegado a internet todo el día, puedes mostrarle este artículo que tiene certificación y sello de aprobación por polígamográfico. ¡Buena suerte allá afuera — o adentro —, communities!




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